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PREGUNTAS FRECUENTES
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Otros Materiales

Los términos “degradable”, “biodegradable”, “oxo-degradable”, “oxo-biodegradable”, “termo-degradable” y otros más se usan frecuentemente para describer tipos deplásticos.

Estas denominaciones han generado muchas dudas acerca de sus características reales. Se deberían aclarar algunas de las confusiones habituales.

 

Plástico biodegradable: es un plástico sufre una biodegradación (proceso donde la degradación resulta de la acción de microoganismos como bacterias, hongos y microalgas) y que cumple determinadas normas. Desde 2008, la normative es: ASTM D6400, ASTM D6868, ASTM D7081 (Estados Unidos) o EN 13432 (UE). Según esta normativa, la degradación debe ser completa en un plazo de 6 meses. Las especificaciones sobre el tiempo necesario para la biodegradación final es un requisito esencial para cualquier declaración realativa a biodegradabilidad.

 

Oxo-degradación: el principal efecto de la oxidación no es la biodegadegradación, si no la fragmentación en pequeñas partículas que permanecen en el medioambiente por un periodo de tiempo indeterminado, hacienda su disponibilidad y eliminación final incotrolables. No se tienen datos relativos a las tasas de mineralización que apoyen las afirmaciones de una complete biodegradación.

 

Por lo tanto, el término oxofragmentable es el más apropiado para describir el final de la vida útil de estos materials. La fragmentación resulta de la inclusion de aditivos oxidants al plástico convencional (PE, PP, PET, PVC). Estos aditivos están basados en catalizadores químicos que contienen metales de transición tales como cobalto, manganese, hierro, etc., o en materiales biológicos que pueden causar la fragmentación como resultado de una oxidación química de la cadena polimérica del plástico, causada por la radiación ultravioleta o por exposición al calor. En segundo lugar, está demostrado que los fragmentos resultantes experimentan una biodegradáción. Incluso aunque hay una teoría que mantiene que hay un proceso muy lento de biodegradación, la ausencia de luz, la presencia de humedad o muy bajas temperaturas actúan ralentizando el proceso, resultando en una transformación muy lenta o incluso en su detenimiento.

 

Por lo tanto, la transformación de plásticos oxobiodegradables no es el resultado de un proceso de biodegradación, si no el resultado de una reacción química. Los fragmentos resultantes permanecerán en el medioambiente. La fragmentación no es una solución al problema de los residuos, si no la transformación de contaminantes visibles (como bolsas de plástico) en contaminantes invisibles (trozos de plástico). Normalmente esta solución no se considera válida para resolver el problema de los residuos plásticos, más cuando el problema de la contaminación originado por un comportamiento cívico, tales como arrojar residuos al medio más concretamente, puede ser favorecido con este tipo de productos. Además, mientras que los productos de plástico convencional pueden ser recogidos del medioambiente, los fragmentos microscópicos son imposibles de controlar o recoger.

 

De esta forma, el problema de cómo deshacerse de los residuos es difícil de solucionar. Por una parte, no es biodegradable ni compostable (no cumple ninguna de las normas); por ello, no se puede enviar a las plantas de compostaje. Por la preocupación por el reciclado (la forma habitual de deshacerse de los plásticos), los productos oxofragmentables podrín ser difíciles  de reciclar tras su utilización. En la práctica, los plásticos oxobiodegradables son plásticos tradicionales. La única diferencia es que incluyen aditivos que que pueden alterar su estabilidad química. De este modo, se identifican y clasifican según su estructura química, junto con otros residuos plásticos; así terminan en el en el sistema de reciclaje. De esta forma, estos plásticos incluyen aditivos (que causan la degradación) en la material prima reciclada. Como consecuencia, los materials reciclados pueden ser desestabilizados, haciendo de este modo difícil su aceptabilidad y reduciendo su valor.

 

Finalmente, depositados en vertederos, se corre el riesgo de que se encuentren condiciones (ausencia de luz, bajas temperaturas) que actúan ralentizando el proceso de degradación, resultando en una muy escasa transformación o incluso en su detención, creando por ello serios problemas para los suelos.

 

Según la norma europea EN 13432, un material compostable debe cumplir los siguientes requisitos:

 

Biodegradabilidad: determinada midiendo la conversion metabolic en dioxido de carbon. Esta propiedad se cuantifica usando el ensayo según la norma EN 14046 o ISO 14855. El material se considera biodegradable si, en un plazo de 6 meses, alcanza los niveles de referencia (celulosa).

 

Friabilidad (capacidad de desintegrarse): evalúa la fragmentación y pérdida de visibilidad en el compost final. Se evalúa mediante ensayo según la norma EN 14045. El material sobre el que se va ensayar se degrada, junto con residuos orgánicos, durante 3 meses. El residuo resultante del material que está siendo ensayado mayor de 2 mm se considera como no desintegrado. Esta fracción debe ser menor del 10 %.

 

Ausencia de efectos negativos sobre el proceso de compostaje. Los metales pesados contenidos en el compost deben ser menores que los niveles preestablecidos y no debe haber efectos negativos sobre la calidad del compost.